NACIONALETAS Y NACIONALITOS, los de las patrias pequeñitas
¿Por qué vuestras mentiras valen más que la verdad? Probablemente sean embustes tan disfrazados de carnaval, que la han dejado exangüe.

EL TIRO POR LA CULATA (1)

Ignacio García Calvo

En el apartado de la exégesis, ¿qué son los nacionaletas?, en un momento determinado dice la voz en off:  «En nuestra casa tenemos una acumulación de riqueza bastante mayor que la media que pueda haber en el resto de las casas. Es cierto que nosotros hemos actuado; pero no es menos cierto que nos hemos beneficiado de un cúmulo de actitudes que nos han favorecido claramente: ingenuidad, simpleza, inocencia, solidaridad, candidez, buena voluntad e idiotez del resto de vecinos que nos han ido concediendo cada vez más al ritmo de nuestros amagos».  Veamos la aplicación de este principio:  Dos nacionaletas pasean:

—De trapillo nos vestimos,

¡fíjate en aquellos dos  de qué guisa van tocados!,  de una foto sepia parecen sacados.

—Además, están como obnubilados,

es como si el marinero horizonte  los tuviera trastornados.

—Más bien parecen un chiste,

mira que son catetos.

—Ven, que de risa nos troncharemos.

—«¡Qué, buenos hombres!

¿En su tierra no hay charcas tan grandes? ¡Ehhh!

—¡Pues no señor! ¡No!

Lo que es beber, ¡bebemos!  ¡Pero abrevar!, no abrevamos». 

Pero si no les gusta este final tenemos otro más:

¡Pues no señor! ¡No!  

Pero es que tampoco tenemos tantos burros para abrevar.

Diálogo final: Anónimo popular

(1) Ignacio García Calvo. El romancerismo de los nacionaletas. Febrero 2015