NACIONALETAS Y NACIONALITOS, los de las patrias pequeñitas
¿Por qué vuestras mentiras valen más que la verdad? Probablemente sean embustes tan disfrazados de carnaval, que la han dejado exangüe.

PSOE Y PLURINACIONALIDAD

Ignacio García Calvo 

Ajeno a la actividad política pero siempre preocupado por ella, consideré desde inicios de los años 80 que el PSOE representaba mi opción en política. Con los errores cometidos, alguno de ellos grave y hasta muy grave como en el caso de la educación, transigía y ya estaba. 

Pero eso fue así hasta que me convencí de que algunos sectores del partido estaban incubando pulsiones, luego concretadas tanto en la teoría como en la práctica, que conducían de manera inexorable a jugar con la integridad de España. En lugar de hacer todo lo posible para ir un paso por delante de los nacionalistas-independentistas, se asumió una tesis desde el inicio que resultó ser un error de partida: atendamos sus demandas y démosles satisfacciones. En lugar de resolver un problemas les hemos dejado crecerse y que enseñen a odiar, y hasta parece que son más. 

A lo largo de los años 80 me dí cuenta de que el lloriqueo, victimismo, manipulación y estar agazapados practicando la deslealtad a la espera del momento adecuado para lanzarse a por la independencia eran la esencia de los nacionaletas. Lo que se respondía, publicaba, editaba, etc., para tratar de contrarrestar al independentismo catalán iba siempre varios pasos por detrás del “tempo” que ellos han marcado y siguen marcando. 

Y ahora me encuentro que para resolver el problema se reedita una propuesta tan estrafalaria como la de la plurinacionalidad, a la cual ya solo le queda que sea formulada como “el misterio plurinacional” (ya ni siquiera trinacional) para que sea imposible de conjugar con la vigencia de una nación que existe, aunque a muchos les pese, llamada España. 

Pero a diferencia del misterio religioso en el que las tres personas distintas habitan en un solo dios verdadero (te lo creas o no eso es lo que dice), en este misterio no sabemos muy bien como se resolverá el asunto. Muy probablemente puedan proponer algo parecido a lo siguiente: 

a.- X naciones diferentes configuran un sola nación simbiótica. A partir de ahora en lugar de decir España diremos Asociación Simbiótica del Extremo Suroccidental de Europa. 

b.- X naciones diferentes configuran una yuxtaposición de territorios y sociedades. A partir de ahora en lugar de decir España diremos Asamblea Cooperativa de la Iberia Tribal. 

c.- X naciones coexisten de manera ecléctica. El engendro está servido. A partir de ahora en lugar de decir España diremos Pastiche. 

d.- X naciones coexisten superpuestas, siendo la base la más grande y la cima la más pequeña. En este caso se darían varias variantes: por extensión, por población, por PIB, por PIB per cápita, etc. Como cada nación superpuesta es tridimensional, a partir de ahora en lugar de decir España diremos Pirámide Escalonada o el nombre de cualquier otra figura geométrica (triángulo, cono, etc.) pero siempre escalonada. 

e.- X naciones distintas y una sola NACIÓN ¿verdadera? ¡Albricias! ¡Eureka! Ya está resuelto el problema. Utilicemos el nombre propio para el continente y el nombre común para el contenido. 

¿Y cómo se organizará el contenido dentro del continente? Puede ser de dos maneras: 

1ª.- A modo de revoltijo. 

2ª.- A modo de matrioska.

¿Y si aún así no se resuelve? Llamaremos al pablo, pablito, pablete; para que le de la puntilla y la acabe de zozobrar.

¿Y por bandera?: la tela más transparente que uno pueda imaginar. 

Enfin, lo dicho, imposible resolver este misterio. La castaña que empezó Zapatero tiene una señalada continuación con Sánchez. Voy a ver si soy capaz de algo más que de criticar. 

ESPAÑA: La diversidad humana integrada en la igualdad, que no uniformidad; la variedad territorial y el goce de disfrutar de ella, el patrimonio de todo orden acumulado y el orgullo por el mismo, la mejora en todos los órdenes de la vida que es lo que (supongo que la mayoría) queremos y todo aquello que hemos vivido y vivimos colectivamente en la actualidad, son rasgos que solo pueden cuestionar y negar quienes tengan pretensiones que no pueden alcanzar dentro de esta realidad. 

Ya vale de pensar que para ser de izquierdas hay que cuestionar la existencia de una nación. Solo se puede ser de izquierdas queriendo ir a más y mejor desde la realidad actual. Lo otro, la tesis errónea de la plurinacionalidad, no es más que la antesala de la desmembración y eso solo conduce a menguar. 

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