NACIONALETAS Y NACIONALITOS, los de las patrias pequeñitas
¿Por qué vuestras mentiras valen más que la verdad? Probablemente sean embustes tan disfrazados de carnaval, que la han dejado exangüe.

LA REPÚBLICA DE DEMOCRACIA ORGÁNICO-POPULAR DE CATALUÑA

EL TOTALITARISMO SE REFUGIÓ EN CATALUÑA

Ignacio García Calvo

Una ley inexorable existe en la historia política de España: “quien no quiere trabajar y no tiene nada que ofrecer como político se dedica a la pseudohistoria, a hablar de pasados que no han vivido y por lo tanto no han experimentado, y a querer hacer creer que lo que ellos asumen como histórico es lo que realmente sucedió”.  

Si además la cogen por las hojas y la quieren usar para atizar y justificar sus deseos y ambiciones políticas, pues ya sabemos cual es el resultado: la historia virtual para crear un imaginario.  

Estos mismos también hacen la narración del presente para que quede constancia para el futuro. Los órganos oficiales del independentismo escribirán en relación a todo lo que está sucediendo en Cataluña algo parecido a: “El pueblo de Cataluña, todos a una, conquistó su independencia y se liberó del yugo de la malvada España que nos había colonizado y había hecho creer que éramos parte privilegiada de la misma. Para poder consolidar el proceso y defendernos de los ataques hemos tenido que organizar un entramado de leyes excepcional que permita proteger con la máxima agilidad y rapidez la recién nacida República de Democracia Orgánica de Cataluña.  

Todo esto ha sido posible porque las masas clamando por la independencia año tras año y el poder municipal casi en pleno nos han dado un mensaje inequívoco: “haced todo lo que tengáis que hacer que nosotros lo convalidaremos mediante algo parecido a un referéndum procaz y exprés con el resultado predeterminado, pues lo importante no es que lo sea sino que lo parezca". Si a esto se añade que los curas han desempolvado el palio, hemos adoctrinado con eficacia, disponemos de toda la panoplia que la mensajería permite y nos hemos apropiado del todo, pues ya hemos cuadrado el círculo. ¡Ay de quienes no lo sencunden!, que se vayan preparando.  

Pero como las Arcadias no existen, la evaporación de la propia una vez alcanzada sería tan instantánea, que hasta los mismos inspiradores, impulsores y defensores a ultranza de la misma, quedarían noqueados. La realidad se habría impuesto.  

A ellos no les duraría mucho ese estado. Pronto se darían cuenta de que si no reaccionaban podrían terminar corridos y, quizá, hasta molidos. De forma inmediata, tendrían que poner en marcha, de nuevo, las mil y una excusas para salir del atolladero. La más habitual y primera que les vendría a la mente, por contrastada, sería seguir culpando a los mismos de los que se sirvieron para estimular el alboroto, mientras se hacía el camino. A continuación, sin tiempo que perder, se identificarían nuevos chivos expiatorios o cabezas de turco sobre los que poder cargar cuantas infamias fueran necesarias, con el único objetivo de salvarse a sí mismos.  

Para conseguirlo bastaría con acuñar, utilizar y difundir un cúmulo de nuevas expresiones lo suficientemente sincopadas, para que, como mensaje publicitario recitado en forma de letanía, identificaran el origen de los males que, a partir de ese momento, ya serían organizados y provocados por los enemigos, tanto internos como externos.   

Se recurriría con mucha frecuencia e insistencia a utilizar palabras como: infiltrados, saboteadores, remisos, tibios, desafectos, traidores, conspiradores, conjurados y un, más o menos,  largo etc. A la menor ocasión, serían pronunciadas con tal fruición delante de las audiencias que se podría constatar y verificar el goce que les producirían. Goce que, en ocasiones señaladas, se transmutaría ora en delirios de grandeza, ora en éxtasis. Éxtasis que, con mucha frecuencia, desembocaría en un estado de levitación que se reflejaría en los demás en forma de pasmo. Desde ese mismo milisegundo, ya no habría dudas: se habría alcanzado el estadio del hipernacionalito, antesala de reveses,  fracasos y excesos de todo tipo, ya de sobra comprobados y padecidos.  

El totalitarismo se refugió en Cataluña, simplemente transmutó el careto.

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