NACIONALETAS Y NACIONALITOS, los de las patrias pequeñitas
¿Por qué vuestras mentiras valen más que la verdad? Probablemente sean embustes tan disfrazados de carnaval, que la han dejado exangüe.

INDEPENDENCIA COMO PROBLEMA IRRESOLUBLE

Ignacio García Calvo

Vamos a crear un problema o a lanzar una teoría con la idea absoluta de que existe alguien o algo (una razón superior) que lo va a resolver en un horizonte temporal no excesivamente lejano. 

Existen teorías acerca de como se podrá viajar por el universo o llegar al núcleo de la tierra. Y en el extremo de la fantasía a la hora de crear problemas alguien se podría plantear arrasar el Himalaya o freír el agua pura. 

Si bien un futuro muy lejano puede dar solución a alguno de estos asuntos, lo mejor sería decidir desde el principio que la mayoría no tienen solución. Por lo tanto, todo el tiempo que se utilice en tratar de formular una argumentación en torno a la solución de los mismo no es más que una pérdida de energía, de tiempo, de dinero, etc. y hasta de equilibrio personal. 

Este preámbulo viene a cuento de si el independentismo ha creado un problema irresoluble. Vamos a hacer una análisis en detalle para tratar de sacar una conclusión. 

1.- Creo un problema: Queremos la independencia sí o sí y a toda costa porque es un derecho inalienable. 

 2.- Alguien quiere la independencia: El pueblo de Cataluña. Me apropio del todo por la parte. 

3.- Dificultades: Si hay algunas dificultades (legales, políticas, sociales, económicas, etc.) las negamos y superamos.     

Pero Cicerón ya decía que: “El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes”. 

4.- Solución: Creamos leyes nuevas que nos facultan a hacer lo que queremos porque el pueblo de Cataluña nos ha dado el mandato. Las multitudes en la calle permanente y sucesivamente son la mejor demostración.   

Cicerón era un mal catalán y botifler para más señas, y como bien muerto está pues ya no lo vamos a mentar. Y si alguien lo mienta pues que más da. 

 5.- Procedimiento: Como no queremos utilizar y que puedan utilizar las palabras revolución y golpe de estado, tenemos que camuflar el objetivo con algo que vista mejor. Y para eso hemos inventado (el Premio Nobel o algún otro nos darán) el referéndum procaz exprés. 

6.- Proceso: 

a.- Si las pruebas que vamos haciendo no nos dan la solución, las pruebas son erróneas y nosotros tenemos razón. Adelante hasta llegar al follón. 

b.- ¿Y los demás? Qué más da. No es cuestión de hacerles caso, aunque la podamos pifiar. 

c.- ¿Y qué pasa con los derechos del individuo? El grupo los puede expropiar. 

d.- ¿Y si un individuo es muy superior a la colectividad? Al fin y al cabo los grandes avances de la humanidad no los han hecho las multitudes sino la genialidad de las individualidades.  Nada es superior a la multitud, pues esta siempre se oculta en la impunidad. 

CONCLUSIÓN: Como el resultado hallado huele a imposición, el problema creado no tiene solución.

TERMINACIÓN: Pero el hombre, mucho más que un ser racional, es un ser que se guía mucho más por intereses y/o emociones, y en estos últimos casos su único y exclusivo objetivo es procurarse la satisfacción. 

Y en este asunto concreto, esto último puede llegar a alcanzarse como consecuencia de las taifas revividas combinadas con la quintaesencia de lo español, que se han refugiado, reunido y eclosionado en ese rincón para experimentar con la aversión, sin opción a la retrocesión. 

Cortés ya quemó las naves, y seguro que eso solo lo pudo hacer en estado de excitación.

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